Saboteadores en tu dieta: el enemigo en casa

Resulta curioso la facilidad que tiene alguna gente para convertirse en experto nutricionista y a la primera de cambio aprovechan para dejarte caer que necesitarías hacer dieta. Por supuesto ésto no se queda aquí, sino que aprovechan para darte cantidad de consejos y tips para conseguir llevar una dieta equilibrada y así quitarte unos cuantos kilos de más.

Cuando el enemigo está en casa

Curiosamente, suelen ser estas mismas personas las que, una vez que decides comenzar a hacer dieta, tienen más facilidad para soltarte a la primera de cambio: “venga hombre, un día es un día”.

Hoy me he animado a escribir este artículo porque he tenido una experiencia con un familiar muy cercano que me gustaría compartir con vosotros. Tenemos al enemigo en casa y muchas veces no nos damos cuenta. Tenemos que aprender a identificarlos como parte imprescindible de nuestro proceso de adelgazamiento. La conversación ha sido aproximadamente la siguiente:

Familiar: Evita, ¿puedes comer pasta ya preparada?

Yo: Como poder puedo comerla, aunque mucha gracia no me hace, porque eso llevará de todo.

Familiar: Es con salmón.

Yo: Ya, pero lo digo por el aceite por ejemplo, y las salsas.

Familiar: Bueno como ya estás en tu peso no pasa nada.

Yo: Entonces no me preguntes.

Estos saboteadores de dieta son con bastante frecuencia un obstáculo que para muchos de nosotros es difícil evitar. Son personas con las que habitualmente acabas comiendo de más o eligiendo comidas no demasiado apropiadas para nuestra alimentación. Y lo peor de todo es que generalmente, estos saboteadores suelen ser nuestros propios amigos e incluso personas de nuestro entorno familiar más cercano. Son personas con las que compartimos nuestro día a día y que pueden estar interfiriendo en nuestro objetivo de pérdida de peso. Con esto no quiero decir que sean malas personas, muchos de ellos lo hacen sin darse cuenta, de forma inconsciente.

En muchas ocasiones es nuestra pareja quien nos sabotea

Os comento algunos de los sistemas que yo he utilizado con este tipo de personas.

  • Habla mucho sobre tu dieta. Comenta con tu entorno por qué es importante para ti mantenerte firme con la dieta. No sólo es importante por motivos estéticos sino sobre todo por motivos de salud. Hazles entender que no puedes decir “un día es un día” con cada una de tus amistades y familia. Es importante que conozcan por lo que estás pasando.
  • Rechaza cuando te ofrezcan una segunda ración o algún plato que sabes que no debes comer. Si ven que dudas van a intentar atacar hasta conseguir su objetivo, pero si respondes un “no, gracias” firme, raramente van a seguir intentándolo. Debes aprender a decir no.
  • A menudo estas personas te hacen obsequios de comidas que no son precisamente saludables. Acéptalas con agradecimiento y guárdalas para regalársela a alguien a quien creas que no vas a sabotear.
  • Si no consigues manejar la situación, finalmente puede ser necesario alejarte de esa persona o al menos evitar situaciones en las que se vaya a compartir comida. Una vez que hayas conseguido tu meta, siempre estás a tiempo de retomar la relación con normalidad.

Y recuerda que tú decides (contando con el criterio de tu médico o nutricionista) cuándo debes parar de hacer dieta para comenzar el periodo de mantenimiento. Es muy frecuente que los mismos que te insistieron en la necesidad de que comenzaras la dieta, sean los que te repitan una y otra vez que “ya no deberías perder más peso”.