Planificando hasta la siesta

En mi caso, la planificación es la clave del éxito. Al planificar se los puntos que gastaré en las comidas y cenas, por lo que conozco lo que me queda para desayunar y merendar. Siguiendo el plan adelgazo seguro. Por eso, esta semana planteé el reto #planificandohastalasiesta donde debemos planificar las semanas que nos quedan hasta las vacaciones. En mi caso son 3 semanas.

La planificación, mi arma secreta

Tengo que planificar 3 semanas. Tres semanas en las que debo dar lo mejor de mí, y seguir mi plan de comidas a rajatabla para acercarme un poquito más a mi objetivo final.

Una de las cosas que me gusta hacer, antes de planificar con tanta antelación, es comprar una revista de cocina. Con ellas obtengo nuevas recetas o ideas para crear yo otras; ya sea modificando alguna que veo o porque me inspiran la creatividad.

A más a más tengo unas targetitas con las comidas más frecuentes, que uso para poder hacer el “puzzle”semanal de las comidas. En ellas pongo: pasta alla Norma, pescado al papillote, pastel de patata, etc. Y voy escogiendo y montando la semana.

Intento hacer que los hidratos sean diferentes cada día: pasta, arroz, patata, … y así evito comer repetitivo y no aburrir un tipo de plato. De la misma manera, intento no repetir la proteína; si ceno ternera, intento no comer ternera, y hacer algún plato con pollo o cerdo, por ejemplo.

La planificación de 3 semanas me llevo 1 hora, incluyendo el hacer la lista de la compra. Una hora que substituye todas las que pasaría pensando que cenamos y que comemos al día siguiente. Y al tener la lista de la compra, voy a comprar lo necesario de una sola vez; eso me evita tener que estar cada día comprando lo que creo que falta y acabar gastando más de la cuenta. Pero sobretodo me evita la tentación de pasar cada día por la bollería, chocolates, etc. Y si no los veo, no los compro.

Así que la planificación no sólo me ahora tiempo, sino que además ahorro dinero y malas tentaciones.

Todos los planes pueden cambiar

Que haga la planificación semanal no significa que la siga al dedillo. El lunes tenía garbanzos con chorizo, pero con la calor que hacia lo modifiqué y acabé comiendo una ensalada de garbanzos muy refrescante.

Utilizando la misma base del plato, si me apetece más otra cosa lo modifico. La cuestión tener una idea a partir de la que empezar. Mi monitora, cuando planificaba lo hacia de forma general. Por ejemplo: lunes, legumbre, martes carne roja, etc.

Al igual que podemos variar los planes a voluntad, hay veces que los planes se tuercen porque factores externos hacen que no podamos seguir la planificación que habíamos pensado. Pero la cuestión es seguir el plan en la siguiente comida/cena que toque y así volver al redil cuanto antes. Evitando que los excesos hagan malos estragos.

Y este a sido lo que me ha pasado esta semana. Lunes comer bien, lunes cena mal; pues el martes a comer bien otra vez y a seguir así. No hay que rendirse ante las adversidades. Hay que luchar para conseguir lo que deseamos.

Si de normal no planificáis, os recomiendo que lo probéis y veréis que los resultados en la báscula mejorarán. Así que os animáis, ¡contádmelo en los comentarios!