Días 6 al 8: Portomarín – O’Pedrouzo

Vamos acercándonos poco a poco al final del camino. Da un poquito de pena, porque aunque es muy cansado, es una gran experiencia, y junto a Sergio me lo paso genial y nos reímos muchísimo.

Día 6: Portomarín – Palas de Rei

Empezamos el día muy pronto para aprovechar las horas de fresco, ya que a las 11 el sol ya aprieta. A las dos horas, cuando el sol empezaba a salir, empezamos a oler a madera quemada, y había algo de humo. Y a los 5 minutos descubrimos el porqué.

El día anterior había estado quemando esa misma zona por la que andábamos. Toda una zona boscosa teñida de negro, gris y blanco debido al fuego y las cenizas. Y en ese momento un sentimiento de pena nos invadió. Podéis ver en la fotografía, el mojón de piedra de la zona afectada. No sólo pena por ver esa zona arrasada, sino también preocupación por si había alguien caminando por esa zona; y si fue así que no les hubiera pasado nada.Mojon quemado

Esta imagen nos dejo un regusto amargo el resto del día, pero poco a poco y gracias a los magníficos paisajes de los que nos deleita Galícia, nos fuimos recuperamos poco a poco.ruta

Por lo demás, fue una etapa no muy larga, pero si pesada. Supongo que el cansancio empezó a hacer mella en nosotros. En esta etapa, solo pensábamos en llegar al destino, y poder descansar un poquito más. Dicen que cada unas cuantas etapas es bueno hacer un día de descanso, sin caminar; pero cuando tienes pocos días de vacaciones, no puedes permitírtelos. Pero bueno, como cada día, acabamos llegando a la meta, Palas de Rei.

Día 7: Palas de Rei – Arzúa

En el séptimo día de etapa nos esperaba un gran reto. 30km de recorrido. Por ello decidimos tomárnoslo con calma. En el albergue en el que dormimos escuchamos a mucha gente hablar sobre el pulpo del pueblo de Melide, y como lo harían para pasar por allí a una hora decente a la que poder comer pulpo. Eso nos despertó la curiosidad, y el antojo de pulpo a feira.

Empezamos a andar un poco más tarde de lo normal, sobre las 7. A las 10h de la mañana, ya habíamos recorrido media etapa y se nos despertaba el hambre. Y mira tu que casualidad; justo entrábamos a Melide. Así que entramos en la pulpería típica, y este fue nuestro segundo desayuno: pulpo, cachelos, un trozo de empanada y una Coca Cola. Todo a repartir entre 2, que sino si que no nos movemos de allí.Pulpo en Melide

Luego la etapa se complicaba un poquito, y fuimos un poco más despacio, pero no nos importaba. Ya habíamos decidido tomarnos el día más relajado, sin exigirnos tanto. De esta manera llegaríamos al destino habiendo hecho 30km y sin estar derrotados.

Sobre las 14h llegábamos al pueblo anterior a Arzúa, Ribadiso de Baixo, en el que comimos y aprovechamos para refrescar y relajar los pies y las piernas en el río, y así acabar los 3km que nos quedaban lo más frescos posibles.Rio en Ribadiso

Si, me metí con las mallas en el río, pero fue expresamente. Decidí mojarlas hasta las rodillas para que la pierna estuviera fresca, y se relajara, ya que tenía los gemelos muy cargados. Y la verdad que me fue genial.

Arzúa es un pueblo bastante grande, al que tenía muchas ganas de llegar. Hace 4 años probé por primera vez el queso de allí, y me encantó; por ello, decidimos cenar en una quesería que tenia una parte adaptada a restaurante. Cenamos una tabla de quesos y embutidos de la zona. Todo buenísimo, y la verdad que después de 30km nos habíamos ganados hasta la copita de vino blanco que pedimos para beber. Un capricho, y en vacaciones, está más que permitido.

Día 8: Arzúa – O’Pedrouzo

La etapa de hoy ha sido preciosa. Mucho bosque y mucho puente, ya fueran más elaborados o menos. Ha sido muy amena y hasta divertida. Debe ser que nuestro subconsciente sabe que llega el final, y no quiere. Ya no nos importa pararnos 5 o 10 minutos ha hacer el tonto mientras nos hacemos mil fotos encima del puente por el que pasamos, o pararnos a tocar el gatito o perrito que salen a saludarte.

Hay momentos para divertirse

Se acaba el camino, y parece que el cansancio va desapareciendo. El cuerpo empieza a acostumbrarse a las caminatas. Nos adaptamos a todo, y esto no es una excepción.

Este penúltimo día de camino es corto, a penas 20km de recorrido. Y que los monolitos de piedra marquen menos de 30km de distancia hasta Santiago motiva muchísimo.

Ya en O’Pedrouzo sólo queda descansar para mañana dar el último empujón para mañana llegar a Santiago.

La fuerza de voluntad te lleva hasta tus metas

Quien me iba a decir a mi una semana antes de empezar que acabaríamos pudiendo recorrer todos los kilómetros que llevamos hechos.

La fuerza de voluntad es lo que nos ha traído hasta aquí. Pero hoy hablo de la fuerza de voluntad de Sergio. Salió de casa con un pie lesionado, y luego se hizo daño en una rodilla. Pero su determinación por cumplir su objetivo, le han hecho seguir y no desfallecer. Y aquí estamos, a 22km de Santiago.

Así que yo lo voy a tomar a él como ejemplo a seguir, mientras me quede peso por perder y luego en el mantenimiento. Haré como él y sacare fuerza de voluntad para seguir haciéndolo bien aunque la báscula no acompañe, para frenar los atracones por ansiedad, para poner mis objetivos por encima de los de los demás.

Si Sergio puede llegar a Santiago con todo lo que tiene en contra, ¿no vamos a llegar nosotros a nuestro peso ideal y saludable porque tengamos una semana mala?. ¡No! Lucharemos por lo que queremos, porque sino lo hacemos nosotros por nosotros mismos, nadie lo hará.

  • Annabella Zammarelli

    Que lindoooo!!!! Felicitaciones