Días 3 al 5: A Faba – Portomarín

Han sido 3 etapas difíciles y muy duras, en las que hemos recorrido 70km aproximadamente. En todas ellas ha habido una gran cuesta al empezar y bajadas imposibles al acabar. Etapas rompe piernas, las llaman en el camino, y son todo un reto.

Día 3: A Faba – Triacastela

El tercer día de camino íbamos de A Faba a Triacaastela. Sabíamos que empezaba una cuesta de 4km para llegar a O’Cebreiro (primer pueblo en Galícia) pero pensamos que con el fresquito de las 6 de la mañana lo tendríamos hecho en un momento; y así fue. De lo que no te avisan en ningún sitio es de las dos cuestas que hay después. Pero como con todo en esta vida, con esfuerzo se supera y consigue todo. Y después de 25km de etapa, para llegar a Triacastela, el camino fue más suave, pero aun así, llegamos agotados.

Triacastela, un pueblecito muy pequeño, pero con encanto. Y como en casi todos los pueblos por los que pasamos, no podía faltar su iglesia con el cementerio alrededor.

Iglesia Triacastela

– Iglesia de Santiago, Triacastela –

Día 4: Triacastela – Sarria

El cuarto día, ya íbamos avisados. En el restaurante en el que habíamos comido el día anterior, en los manteles que ponían, estaba la explicación de la etapa: una gran cuesta al iniciar la etapa, y una pendiente muy pronunciada al acabar. Así que a las 5.30h de la mañana nos poníamos en marcha para poder afrontar los 23km de esta etapa que teníamos para llegar a Sarria.

Sarria, una gran ciudad con una gran farmacia, preparadísima con todos los tipos de rodilleras, tobilleras, etc. Te hacen pensar: “¿no se pondrían todos a palazos a levantar la cuesta porque verían el negocio de las rodilleras?”; tenemos que buscarle el humor a todo, porque sino ayer hubiéramos acabado llorando. Casi acabando la pendiente final, Sergio (que iba con tobillera porque ya venia lesionado de casa) se hizo daño en la rodilla de la misma pierna, debido a la carga que supuso esa bajada. Así que pobrecito mio, tobillera y rodillera con refuerzos, para poder seguir. Todo por que su querida Sandra (yo) se empeñó en hacer el camino de Santiago.

Por todo ello, cancelamos el albergue y reservamos una habitación de hotel para poder descansar bien, y recuperarnos para el día siguiente. Y además, poder tener un poco de intimidad y tranquilidad, que nosotros nos vamos a dormir muy pronto y con tanta gente en una habitación suele ser difícil dormirse.

Por las tardes, después de un buen rato de descanso, me gusta visitar un poco el pueblo en el que hacemos noche. Sarria es muy bonita, con un casco antiguo en lo alto de unas escaleras de piedra. Tiene aún una de las torres del antiguo castillo y un monasterio con un claustro precioso.

Claustro Sarria

– Claustro Monasterio de la Magdalena –

Día 5: Sarria – Portomarín

Así que hoy, quinto día de recorrido, hemos llegado a Portomarin, cruzando el río Miño. Pero ¿sabéis que había antes de llegar verdad?, si, exactamente, otra cuesta con su respectiva pendiente final.  Lo bueno, que a media etapa, encontramos el mojón de piedra que marcaba los últimos 100km. Solo a cien kilómetros de a Santiago. ¡Ya casi lo tenemos!. Motivación a tope.

- Mojón 100km -

– Mojón 100km –

23km de etapa y de sufrimiento por Sergio y su rodilla. Pero al final hemos llegado al albergue. Un albergue con 130 camas. Justamente lo contrario a la tranquilidad y privacidad de ayer. Por suerte, al ser un sitio tan grande, las reglas estaban muy marcadas, y la gente respetaba el descanso de los demás.

Para entrar al pueblo, hay una escalera con la capilla de las Nieves en lo alto. Es impresionante. El de azul a media escalera es Sergio.

Escalinata

– Escalera y capilla de las Nieves –

Y luego la plaza del pueblo, con la iglesia románica en el centro, es espectacular. Yo no soy una persona religiosa, pero me encanta la arquitectura de estos edificios tan antiguos, ya que hay algunos que son impresionantes, y más cuando piensas en la tecnología de la que disponían al construirlas, ninguna. Y eso para mí las hace más espectaculares.

Plaza Portomarín

– Iglesia románica de San Juan y ayuntamiento, Portomarín –

La constancia, una gran aliada

Hemos tenido 3 etapas duras y difíciles, pero sobretodo pesadas. Al igual que cuando después de toda la semana de hacer deporte, no pasarte de puntos, etc, ves que la báscula no baja; y eso semana tras semana. Y te dices a tu misma, bueno serán las hormonas, que no he bebido suficiente agua, etc, y a la semana siguiente vuelves a estar igual. Es desesperante.

Pues estas etapas me han recordado a esta situación, en la que llevo todo este año. Pero cuando te fijas, te das cuenta de cosas. En estas tres etapas, aunque ha sido duro, hemos llegado al destino establecido. Y en mi caso, aunque no haya bajado de peso, mi cuerpo esta más tonificado que en Enero, y los pantalones me van más anchos. Por lo que, aunque la báscula no lo refleje, sigo avanzando y consiguiendo objetivos. Y de ahí mi decisión de cambiar mi peso final a 54kg, como os conté en la primera etapa.

Sin constancia no lo hubiera conseguido; ni llegar a Portomarín, ni seguir mejorando. Ya que después de meses de que la báscula pase de mi, yo no me he rendido y sigo fuerte, y portándome bien. Hago ejercicio, como equilibrado, me mantengo en mis puntos y lo apunto todo, porque sé que es la clave del éxito.

Si somos constantes, y no nos dejamos vencer por la frustración (es difícil, lo sé), se consiguen los objetivos, aunque no sean numéricos; ya que llega un momento en que el peso no refleja la realidad, ya que después de 4 años haciendo deporte, y aumentando su exigencia y dificultad día a día, puede que este empezando a ganar músculo.

Por todo ello os pido que no os rindáis; si una semana no bajáis y lo habéis hecho perfecto, aguantad. Y si a la siguiente os pasa lo mismo, seguid fuertes, porque los resultados aparecerán. ¡Os lo aseguro! Porque como se a dicho siempre: Lo bueno se hace esperar.